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Prácticas o primer contrato: qué te conviene

Publicado: 25 de agosto de 2026 Por Equipo editorial de ONKLUB 6 min de lectura
Portada del artículo de ONKLUB «Prácticas o primer contrato: qué te conviene», sobre talento. ONKLUB TALENTO Prácticas o primercontrato: qué teconviene onklub.com · València
Portada del artículo de ONKLUB «Prácticas o primer contrato: qué te conviene», sobre talento.
Respuesta directaLas prácticas están pensadas para aprender y suelen ir ligadas a estudios, con menos derechos y sueldo que un contrato; el primer contrato te da salario, cotización y derechos laborales plenos. Te conviene lo uno o lo otro según tu momento: prácticas si buscas entrar y formarte en tu sector, contrato si ya puedes aportar y necesitas condiciones estables.

¿En qué se diferencian de verdad?

En el propósito, y de ahí sale todo lo demás. Las prácticas existen para que aprendas: se supone que la empresa te forma a cambio de tu trabajo, y por eso van casi siempre ligadas a que estés estudiando o acabes de terminar. Un contrato existe para que trabajes: la empresa te paga por lo que aportas y, a cambio, tienes los derechos laborales completos.

Esa diferencia de fondo se traduce en cosas muy concretas. Las prácticas suelen pagar menos, o dar solo una ayuda, y tienen una protección más limitada; algunas ni siquiera cotizan igual que un empleo. Un contrato te da salario según convenio, cotización a la Seguridad Social que cuenta para el paro y la jubilación, vacaciones pagadas y las mismas protecciones que cualquier trabajador.

Hay un matiz importante para no dejarte engañar: la ley regula qué puede pedirte una empresa en prácticas y qué no. Unas prácticas no son un contrato barato encubierto. Si te tienen haciendo el trabajo de un empleado a jornada completa, cubriendo un puesto de verdad y sin formarte en nada, puede que lo que necesites no sean prácticas, sino un contrato con sus condiciones.

¿Cuándo te conviene aceptar unas prácticas?

Cuando lo que te dan a cambio del sueldo bajo es entrada y aprendizaje reales. Unas buenas prácticas tienen sentido en varios casos:

  • Cuando quieres entrar en un sector concreto y no tienes forma de hacerlo con un contrato todavía: son la puerta diseñada para eso.
  • Cuando la empresa te va a formar de verdad y a meterte en proyectos reales, no a hacerte fotocopias.
  • Cuando existe una posibilidad real de que acaben en contrato: muchas incorporaciones de gente joven empiezan así.
  • Cuando aún estás estudiando y puedes compaginarlas, ganando experiencia mientras terminas.
  • Cuando el nombre de la empresa o lo que vas a aprender te abre puertas que compensan el sueldo bajo temporalmente.

¿Cuándo deberías pedir un contrato directamente?

Cuando ya puedes aportar sin que te formen desde cero y cuando necesitas condiciones de adulto. Si tienes algo de experiencia, aunque sea de otras prácticas o de trabajos anteriores, y puedes hacer el trabajo desde el principio, no tiene sentido que aceptes unas prácticas mal pagadas: estás aportando como un empleado y mereces las condiciones de uno.

También cuando tu situación no aguanta un sueldo de prácticas. Si necesitas independizarte, cubrir tus gastos o simplemente no puedes permitirte trabajar meses casi gratis, es legítimo priorizar un contrato aunque sea en un puesto menos ideal. La experiencia importa, pero pagar el alquiler también, y nadie debería sentir que elegir lo segundo es rendirse.

Y cuidado con encadenar prácticas indefinidamente. Unas prácticas son un buen primer paso; tres años seguidos de prácticas distintas sin llegar nunca a un contrato son una señal de que algo no va bien, o de que estás dejando que te usen como mano de obra barata. En algún momento, la pregunta correcta deja de ser «¿qué aprendo aquí?» y pasa a ser «¿cuándo me contratan de verdad?».

¿Se puede negociar? ¿El qué?

Se puede, y más de lo que crees, aunque estés empezando. El error más común es pensar que en tu primer empleo no tienes nada que negociar y hay que aceptar lo que te pongan. No es así: negociar con respeto y sin exigir de más no espanta a nadie serio, y transmite que te tomas en serio tu trabajo, que es una buena señal.

En unas prácticas, más que el dinero (que suele estar más cerrado), negocia lo que te llevas: en qué proyectos vas a estar, qué vas a aprender, quién te va a formar, si hay opciones reales de contrato al terminar y en qué condiciones. Preguntar eso por adelantado, y dejarlo claro, evita descubrir a los dos meses que las prácticas eran otra cosa de lo que te contaron.

En un contrato, además del salario puedes negociar horario, flexibilidad, teletrabajo si aplica, formación o cómo será la revisión de condiciones dentro de un tiempo. Y hazlo con datos: infórmate de lo que se paga por ese puesto en tu zona para no pedir a ciegas. En ONKLUB acompañamos a la gente de nuestra red justo en esto, porque llegar a la conversación sabiendo lo que vale tu perfil lo cambia todo.

¿Cómo decido en mi caso concreto?

Ponle números y honestidad a tu situación, en lugar de decidir por lo que suena mejor. Pregúntate tres cosas: qué necesito de verdad ahora mismo (aprender, cobrar, entrar en un sector), qué me da de verdad esta oferta más allá de la etiqueta, y qué puertas me abre para el paso siguiente. La respuesta a las tres suele dejar clara la decisión.

Desconfía tanto de despreciar unas prácticas por pagar poco como de aceptarlas sin mirar qué hay detrás. Una etiqueta no dice si algo te conviene: hay prácticas excelentes y contratos mediocres, y al revés. Lo que decide no es el nombre del vínculo, sino lo que hay dentro: qué haces, qué aprendes, con quién y hacia dónde te lleva.

Y recuerda que casi ninguna de estas decisiones es para siempre. Aceptar unas prácticas hoy no te ata a un sueldo bajo el resto de tu vida; es un movimiento en una partida más larga. Elige el que te deje mejor colocado para el siguiente, aprende todo lo que puedas allá donde entres y, cuando toque, da el salto sin culpa. El primer paso importa por adónde te lleva, no por lo perfecto que sea.

De dónde salen los datos de ONKLUB

Las cifras de operativa que aparecen en este artículo salen de los registros propios de ONKLUB, no de estimaciones de mercado. El proceso de referencia va de 248 perfiles evaluados a 3 decisiones entregadas, pasando por 80 señales válidas, 25 entrevistas en profundidad y 9 finalistas con valoración escrita, en un ciclo de 20 días naturales. Las cifras acumuladas de la agencia cubren de 2022 a 2026.

Qué NO demuestran estos datos: son la operativa de una agencia sobre sí misma, no una muestra representativa del mercado laboral español, y el embudo corresponde a un proceso de dificultad alta, no a la media de todos. No están auditados por un tercero independiente.

Metodología completa, desglose por fases y limitaciones en el Informe ONKLUB de talento joven, publicado bajo licencia CC BY 4.0: se puede citar y reproducir citando la fuente.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre prácticas y un contrato de trabajo?
Las prácticas están pensadas para aprender, suelen ir ligadas a estudios, pagan menos y tienen una protección más limitada. Un contrato es un empleo con todos los derechos: salario según convenio, cotización que cuenta para el paro y la jubilación, vacaciones pagadas y las mismas protecciones que cualquier trabajador. El propósito es distinto, y de ahí salen todas las demás diferencias.
¿Me conviene más aceptar prácticas o esperar a un contrato?
Depende de tu momento. Si buscas entrar y formarte en un sector y las prácticas son buenas y pueden acabar en contrato, compensan aunque paguen poco. Si ya puedes aportar sin que te formen desde cero o necesitas condiciones estables para vivir, tiene más sentido buscar un contrato directamente, aunque sea en un puesto menos ideal.
¿Puedo negociar en mi primer empleo aunque no tenga experiencia?
Sí, con respeto y sin exigir de más. En prácticas, negocia sobre todo lo que vas a aprender y las opciones reales de contrato; en un contrato, además del salario puedes hablar de horario, flexibilidad o formación. Negociar bien no espanta a una empresa seria: transmite que te tomas en serio tu trabajo. Infórmate antes de lo que se paga por ese puesto en tu zona.
¿Es normal encadenar prácticas sin que me contraten?
Encadenar unas cuantas al principio puede tener sentido, pero años seguidos de prácticas sin llegar nunca a un contrato es una señal de alerta: puede que te estén usando como mano de obra barata. Llega un punto en que la pregunta deja de ser qué aprendes y pasa a ser cuándo te contratan de verdad, y conviene hacérsela sin miedo.
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